
aceite de oliva virgen extra con legado
Creemos en una agricultura que escucha a la tierra y respeta sus ritmos.
Una noche, en tiempos de guerra, alguien llamó a una puerta.
No hubo preguntas. Solo pan, fuego y silencio.
Años después, ese gesto se convirtió en herencia:
un olivar centenario que hoy sigue dando su fruto.
Este proyecto nace para honrar ese acto de bondad. No fue la sangre lo que lo transmitió, sino los valores que quedaron sembrados en la tierra.
Creemos en una agricultura que acompaña los cliclos naturales y entiende que la calidad empieza mucho antes de la cosecha.
Queremos ser referentes por lo que representamos:
Origen, historia y cuidado responsable de la tierra.
Cuando se trabaja con cuidado, la tierra responde.
El resultado es un aceite equilibrado y saludable que habla de ese respeto.
Nuestro olivar se extiende sobre 12 hectáreas en Polán,
Toledo, a 720 metros de altitud. Es un lugar donde la tierra respira historia.
Cerca de 500 olivos centenarios, todos de variedad Cornicabra, se distribuyen con separaciones generosas de 8 a 10 metros, permitiendo que cada árbol respire, se desarrolle con plenitud y conviva.
La distancia entre ellos es parte de nuestro respeto por el ritmo natural del cultivo.
Nuestros olivos superan el siglo de vida.
Su longevidad es testimonio de un manejo respetuoso y paciente.
No son solo arboles: son guardianes de una forma de cultivar que honra el tiempo.
Este olivar no solo nos da fruto. Es un paisaje vivo, donde cada rama, hoja y aceituna refleja la fuerza de la naturaleza y la riqueza de un legado que perdura.
Un aceite nacido de la tierra, la memoria y un legado de gratitud.
Botella de vidrio oscuro de alta densidad, diseñada para proteger el aceite de la luz y minimizar la oxidación.
Cierre hermético que garantiza la conservación intacta de sus propiedades y cualidades desde el origen hasta la mesa.
Alto contenido en polifenoles, antioxidantes naturales que aportan protección cardiovascular y acción antinflamatoria.
La variedad Cornicabra es la que más concentra este componente, potenciado en cultivo tradicional de
olivos centenarios.
Cosecha temprana, molturado en menos de 24 horas y extraído en frío, con temperaturas de batido contenidas, preservando la frescura, los aromas y la calidad del fruto.
Su perfil sensorial refleja esta riqueza: amargor medio (3,6) y picante vivo (3,9), expresión auténtica de una variedad intensa.